CONTRATO DE RENTA VITALICIA

Mediante el el contrato de Renta Vitalicia se cede la propiedd de uno o varios bienes a cambio de una pensión hasta el fallecimiento.

Este contrato, frecuentemente, suele pactarse entre padres mayores e hijos que les asisten, o bien entre personas mayores y aquellas otras que habitualmente les prestan asistencia.

Mediante este contrato, el "mayor" cede a otra persona la propiedad de uno o varios bienes (que pueden se muebles -por ejempl, joyas- o también inmuebles -pisos o fincas rústicas-) y, a cambio, el que las recibe tiene la obligación de pagar una cantidad de dinero o pensión a la persona que entrega el bien.

Puede pactarse que el pago sea semanal, mensual o anual, así como la forma de efectuarlo, que puede ser dinero o también en especie, es decir, que el pago se realice mediante la entrega de alguna cosa diferente al dinero.

Generalmente, este contrato tropieza con la dificultad de cómo garantizar al "mayor" que la persona que recibe la casa o la finca pagará puntualmente la pensión o, lo que es lo mismo, la normal desconfianza de quien da y no sabe si recibirá. Para salvar esta dificultad, es normal que quien reciba el bien constituya alguna garantía de que cumplirá con su obligación, y esto puede hacerse de dos formas: o bien que quien recibe se obligue a devolver el bien si no cumple adecuadamente (es lo que se denomina condición resolutoria), o bien que el que recibe constituya una hipoteca a favor de la persona mayor para garantizar las consecuencias económicas de su incumplimiento, es decir, para garantizar una indemnización.

Pero, ¿a quien se pueden ceder los bienes? Pueden cederse tanto a una persona como a varias personas, ya sean físicas o jurídicas. Por tanto, no hay inconveniente para que puedan cederse los bienes a entidades o instituciones públicas o privadas. 

Este contrato se realiza mediante el otorgamiento de documento público ante Notario.